Las monedas de 25 pesetas siempre tuvieron algo especial, y ese algo era ese agujero central.

Sin duda, algo que la diferenciaba de todas las otras monedas de pesetas y que permitía darle diferentes usos de lo más divertido.

Que levante la mano quien no utilizó una moneda de 25 pesetas para atarla a un extremo de la cuerda de una peonza o zompo. ¿Nadie?

Bueno, pues que levante la mano quién nunca ató un hilo a una moneda de 25 pesetas y la introdujo en el monedero de las máquinas recreativas para tirar de ella. Si no te pillaban, podías jugar gratis 🙂

No te precoupes por admitirlo, el delito ya ha prescrito y el centro recreativo lo más probable es que haya cerrado.